sábado, 16 de septiembre de 2006

La espera

Aunque tuviera que vivir todo una eternidad desterrada a divagar entre penumbras, Si tuviera que dormir en camas de agujas de hielo para no poder pegar los ojos,y caminar sobre brasas, y erizos de mar. No podría arrancarte de aquí dentro y olvidarte. No puedo traicionar a mi corazón que me dice que me sigues amando, agonizando como yo en algún lugar oscuro... Que me recuerdas abrazada a tu pecho mientras las gotas de lluvia se confunden con tus lágrimas, y hacen el mismo surco en el cristal. Que añoras mis besos tanto como yo pero sigo noche tras noche esperando a que tu voz me susurre que has vuelto, que sigues aquí a mi lado, que la tormenta ya paso y que ahora disfrutaremos juntos de los amaneceres y los atardeceres en la playa. Son sueños, pero prefiero seguir teniéndolos antes que la pesadilla de no olerte ni sentirte cerca, y sólo me dedico a adelantar las manillas del reloj, para augurar tu regreso. No me duele la eternidad, ese sufrimiento ya lo padezco sin tí en el desierto de mi tristeza. Me duele no conocer la fórmula rápida contra el desamor, y aquí sigo esperando a que poco a poco te vayas evaporando de mi cuerpo, pero tarda mas de lo hubiera deseado nunca, y me resigno a pensar que me quedare contigo, penando tu ausencia, enamorada hasta el final de mis días. Pero me quedo tranquila, esperando tu regreso sin reproches, solo para recibirte con mi sonrisa. Y así te esperaré, hasta que el instante que dejes de dolerme, por que será el día que mis ojos no volverán a ver la luz, y no seré eterna.

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