viernes, 27 de julio de 2007

Tintineando

Eramos dos canicas de cristal que volvían a cruzar sus vidas en la espiral del destino. Con el suave tintineo que producía una acompasada melodía. Llegue a pensar que incluso la inercia de la fortuna hacía que tuviéramos gravedad uno con respecto del otro. Unidos en otra dimensión, predestinados antes de nacer.

Atracción en distintas situaciones de tiempo y espacio. Directamente proporcional al producto de nuestras masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que nos separa. Incluso soñé en que éramos dos gotas de mercurio que no se separaban jamás,ya que al fin y al cabo eran de la misma materia unidas por la fuerza de un abrazo eterno. Donde la esencia no muestra fisuras, solo la unión. Dos nubes de un mismo verano. Como en el cuento del soldado de plomo y de la bailarina que caen al fuego para estar juntos para siempre, y que entre cenizas, crean un corazón. Volviendo a encontrarse por la vida, una y mil veces, tintineando. ¿Cuántas veces habremos tintineado a lo largo de nuestras vidas sin saberlo? (la foto es de mi playita, a la altura de San Felipe Neri)

4 comentarios:

ainar dijo...

Estas son las playas que este año veré. Las de tus fotos. :).

el angel de las mil violetas dijo...

ainss mi Dani, pobrecito mio! no me digas esas cosas....asi que coje el "enfant terrible" y te plantas aqui un finde que puedas, que Sevilla está aqui al lado.
(aclaración, tu peugeot 206, modelo enfant terrible)

Wilde dijo...

"Éramos dos canicas de cristal ..." ¡que bueno!¡me ha encantado! ...

El problema de esas cánicas sería si al encontrasen se golpeasen con fuerza. A veces no solo es el encontrase, sino el como encontrarse...

No es el que, es el cómo ...

el angel de las mil violetas dijo...

wilde:
En las relaciones hay que saber tintinear bien, si nos golpeamos fuerte uno de los dos como mínimo puede quedar cascado, e incluso hecho añicos.
Gracias por la visita. Un saludo y bienvenido.