miércoles, 29 de enero de 2014

letras con luz

El pasado día de Reyes, me encantó zambullirme en cada casa a través de las fotos que habían publicado orgullosos en las redes sociales. Sonreí al ver papeles de colores, globos, caramelos, pero sobre todo al imaginarme las caras de esos niños despiertos desde el amanecer, que saltaron al salón casi descalzos para mirar con asombro como sus majestades y los camellos habían dado buena cuenta de sus vasos de leche y polvorones dejando a cambio juguetes e incluso carbón dulce.
Yo no he subido fotos a las redes ( tengo una opinión sobre ellas que un día comentaré por estos lares) pero si de algo me sentí como una niña buena, fué por el regalo de un libro electrónico, del que estaba antojada desde hace tiempo. Antes de decirme a pedir en la carta si quería uno, pregunte a personas que lo usaban, si les canso, si les aburrió, cual era su nivel de amor por la literatura.. ya sabéis, un pequeño trabajo de campo para reiterarme en mi deseo. 
Ahora tengo que acostumbrarme bien a usarlo, a pasar las páginas, a seguir rebuscando entre formatos de mil historias y a estas letras con luz, con una capacidad que ya quisiera mi maltrecha estantería. Pero sobre todo a seguir disfrutando, de lo que me apasiona.


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