domingo, 27 de junio de 2010

Mientras beso cerezas, recuerdo tus labios nerviosos. La visión de tus ojos intentando adentrarse dentro de mi iris aturde mis sentidos, y la ambiguedad de mi memoria abandonada entre cojines, se refugia de la lluvia en el sofá de mi nostalgia. Vago e inútil es este síndrome de abstinencia por tu olor, mientras el deseo convulsiona en mi cama, hasta que vuelva a abrazarte de nuevo.

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