jueves, 10 de enero de 2013

"Mono"

Cuando se unen un cúmulo de circunstancias como tener a tu doctora empanada y que se olvide de meterte los calmantes en la tarjeta sanitaria, el necesitarlos a diario para calmar un músculo que mas bien parecía un alien esperando quirófano para poder arreglarlo y unas navidades en las que no hay citas médicas apenas, pasa lo que me ha tenido que pasar, que he sufrido un mono asqueroso que me ha hecho casi rozar el límite de la niña del exorcista al no poder controlar mi cuerpo, ni mi irritabilidad, mi mala leche, ni mi sueño,ni mi ansiedad, ni  mi ya inoportuna " forma de ser", y las lágrimas a diario como si me faltara mi otra mitad del corazón. (Esta sensación si que la sigo sintiendo, es lógico después de conocer y despedirse de alguien gemelo a ti).

Pensaba que era por las fechas, por la operación reciente, los nervios, la semana roja, el echarlo de menos... pero está claro que quedarme de golpe y porrazo sin medicación es una de las peores putadas que recuerdo, sobre todo si te las has tenido que tomar de dos en dos. Creo que jamás me he sentido tan agobiada y tan descontrolada al mismo tiempo.  Ha sido una época dura, de miedos, dudas, temores y mucha medicación que no me dejaban ser yo completamente. Un frío invernal en todo momento, esperando la intervención, y temblores llenos de no sentirme preparada para nada, cuando he comprobado cuando empieza a salir el sol, que no era cierto. Era mas grande mi miedo, y por supuesto mi mono, al no ver bien la realidad. Empieza poco a poco el desenganche.

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