viernes, 25 de octubre de 2013

A veces un bisturí no secciona simplemente lo pactado con el cirujano antes de la intervención. A veces corta de raíz sentimientos y sensaciones hasta tal punto que recordarlos no te provoca lo que esperas, sino todo lo contrario. Un vacío indescriptible, directamente proporcional eso si, a las desilusiones de un despertador que suena cuando menos te lo esperas, porque lo que menos imaginas es que estuvieras dormida y que tuvieras que despertar. A veces pienso que mi corazón se está convirtiendo en piedra, y que ya lo cubre una capa de cemento que ha conseguido secar. Acabo de escuchar aquella canción que me presentaste, y sus notas ya no enredan mi pelo ni beso tus labios sintiéndome especial. Tus acordes que me prometían tanto, ya no me dicen nada. Y en vez de alegrarme porque significa que no me dueles, me siento triste. No porque quisiera dolor, pero sí recordarte con amor y no con indiferencia. 

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