jueves, 30 de octubre de 2014

Del revés

Te pasas gran parte de tu vida haciendo planes. Para cuando termines de estudiar, para las vacaciones, para cuando te cases, y la edad con la que quieres tener tus hijos, pero de repente viene esa mano negra que mueve la vida, el mundo o el destino y te vuelca en el suelo toda la agenda de tus ilusiones y te quedas con un puñado tan grande de sueños rotos que no te caben ni en las manos ni en todas las cajas que conservas embaladas llenas de los recuerdos y los objetos a los que sientes apego que se acumulan donde pueden metidos en cajas de cartón, Un cartón doblado de tanto moverlas, y mojado de tanto llorarlas. Entonces llega un día, en el que te das cuenta de que tu ultimo castillo en el aire es la realidad de los planes que tenias a largo plazo con alguien que habitaba en tu corazón, que se ha marchado dejando las puertas abiertas y que no te ha devuelto la fianza del alquiler, pese a dejar desperfectos dentro que se quedan sin pagar.

Y lloras, y apenas respirando sin hacer ruido las lágrimas son tan grandes que empapan hasta el suelo, porque te ahogas de pena, de planes que no han servido para nada...

En este preciso instante, afirmas por la experiencia que tienes que dejar que toda fluya, que no te puedes apegar a nada ni a nadie, que absolutamente todo hasta lo que guardas dentro de las cajas apiladas es asquerosamente efímero, que se gasta, rompe y estropea de no usarlo y que las personas que antes decían que no a la noche, ahora dicen que si a ser vampiros y lucen orgullosos su mordedura en la arteria. Que no se pueden hacer planes porque de pronto cambia el viento, y todo se vuelve del revés.





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