jueves, 18 de diciembre de 2014

Calabazas

Es extraño ver a un ex vestido de gala el día de su boda. Recuerdo su mal humor cuando estaba opositando para oficial y sus sirocos mentales en los que desaparecía sin motivo aparente, o sin que yo le hubiera hecho algo. Cinco años después de que nuestros destinos se separaran lo veo felizmente casado con una chica simpatiquísima que tiene siempre la sonrisa en los labios, y se les ve muy felices. Felices como todas las parejas que aguantan tempestades amarradas al mástil de un barco en sus relaciones sentimentales,que no naufragan aunque entre agua por el azote de las olas, porque se aman de verdad. De pronto me he sorprendido con una mezcla de tristeza y de envidia sana preguntándome..¿Cuando me sucederá a mi? ¿Cuando volveré a enamorarme de verdad y sobre todo a ser correspondida y podremos ser felices los dos juntos? Alguien dijo una vez que el amor en pareja, es un anexo del egocentrismo y no le falta su parte de razón. Sentirte especial, amada, correspondida y segura al lado de una persona a la que miras y sonreís juntos, no tiene precio.

Cada uno da lo que tiene no? Aparte de que me siento la reina de corazones cortando cabezas y dando calabazas últimamente me siento orgullosa de mi misma, porque soy capaz de no recordar con rencor sino con amor, y de desear lo mejor a las personas que han pasado por mi vida aunque no se lo merecieran por sus actos o porque me causaron dolor, pero creo y mantengo que una de las maneras mas puras de amar, es desear amor y felicidad aunque no lo merezcan, porque precisamente por eso, mas lo necesitan. 

Todo el mundo merece una oportunidad. La nueva ocasión de hablar, de expresarse abiertamente, de poder abrir su alma y decir " tuve miedo" o simplemente "me equivoqué". Las dudas en este momento se resuelven solas dentro de mi cabeza.

Es mi humilde opinión, y si de algo no me arrepiento es que yo si que doy oportunidades,  porque la primera persona que la recibe en este caso soy yo. Rectificar es de sabios, y es algo que he aprendido con la cautela necesaria en mi pequeña evolución.



Y a ti, diez años después del aniversario de nuestro primer beso, te deseo lo mejor. 




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