sábado, 13 de diciembre de 2014

Soy así.

Es cierto, en pareja, hay que saber llevarme bien. No es díficil, aquí hablo abiertamente de mis defectos.

 Es fácil conocer mis defectos, soy mosqueona, exigente, impaciente, tímida, con carácter y siempre necesito evolucionar. Sé reconocerlos, lo cual me parece ya de primeras, una gran ventaja.

No puedo aburrirme con mi vida de pareja. Soy tan activa psíquicamente, que una conversación banal puede hasta quitarme las ganas de tomarme un nuevo café con ese individuo. Estoy viva, tengo mil curiosidades, gustos, aficiones, cultura general y me gusta compartirla y seguir aprendiendo a diario. No me coacciona ni dentro de mi timidez preguntar algo que desconozco, o que haya olvidado. El estrés forma parte de mi vida, de mi independencia imperturbable y de mi espacio vital correctamente adecuado. Yo necesito, conversaciones y personas cerca que me aporten, con las que poder debatir, escuchar diferentes puntos de vista y sobre todo, dar la razón y sentirme satisfecha de haber aprendido algo mas.

Investigo, leo,escucho, aprendo, divago con mi intuición, fluyo como un riachuelo de agua entre las personas que me rodean, entre mis pinceles, mis libros, mi música, y mis deseos de castillos y viajes. El deseo de manejar correctamente lenguas extranjeras, de saberme de corrido la Constitución Española, de conocer castillos, palacios, reinados y regencias y de seguir exigiéndome a mi misma, que siempre puedo mejorar y hacerlo mejor. Si lo hago conmigo, no lo voy a hacer contigo?  Es imposible que viva amarada a una persona que no comparta mi vida interior, que no valore como yo la ortografía, la buena educación, entre otras aficiones suyas que por desconocimiento de las que yo aprendería, porque me aburriría en las dos primeras semanas como una ostra y me cerraría como ella, mi número de teléfono haría igual.

Tengo un carácter fuerte, no significa que sea mala persona, siempre he mantenido que cuando realmente conoces a alguien, es cuando ya no te necesita en su vida, o cuando ya empieza a formar parte real y diaria, la expresión expareja. Las personas se conocen así. se aceptan así. Con mi carácter fuerte debido a mi agitado ímpetu, a mis ganas de controlar todo mi mundo, y afortunadamente a que siempre son pequeños nubarrones que sigue sobrevolando por mi cabeza, y se marchan  muy rápido.

Hace unos días, me han descartado un cáncer de piel. Reconozco que he tenido que asimilar que tenía posibilidades de padecerlo y que era muy común, pero también he llorado a solas, porque a pesar de tener los ovarios bien puestos, también siento miedo. Eran palabras enormes, para algo tan insignificante. A primeros de año, me voy a someter a una pequeña intervención quirúrgica, y si de algo estoy segura, es que mi carácter, (aparte de tener ese pequeño defecto malo que se pasa pronto, y que he aprendido a controlar) existe porque si no lo tuviera tan fuerte y tan cimentado estoy completamente segura, de que a día de hoy, no estaría escribiendo esto. No guardo rencor, ni odio a nadie dentro de mi corazón. Pero he tenido que lamerme muchas heridas de guerra en soledad, aprender lo dura que puede llegar a ser la vida, y a darme a respetar. Después del susto aunque tengo que agradecer que el diagnostico ha sido rápido, me ha cambiado el chip.  Todo es un poco menos duro ahora, todo lo siento con menos estrés.

 El carácter lo demuestro cuando algo duele, por miedo a ser dañada, cuando algo importa mucho y no quiero perderlo de vista, y a diario, para seguir adelante en esta vida. 

Creo que éstas van a ser las primeras navidades en años, que no tengo mal de amores. Que evoluciona mi corazón y mi manera miedosa de amar. Y brindo por ello.





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