domingo, 6 de septiembre de 2015

Estrellas y trincheras

A veces pienso que tengo la misma dosis de tonta que de fortaleza. No creo que acudiera a una boda de una ex pareja, pero sigo sintiéndome de buena, tonta. Si, idiota perdida, pero estoy aprendiendo a decir no, a mostrar mi enfado si lo tengo, y a apartarme de personas tóxicas ahora mismo en mi vida, no porque sean malas, sino porque ahora todo me afecta demasiado y no me apetece nada sentirme una hormiga pisada en el universo. No tengo que tener sentimiento de culpa al negarme ni temor a quedar mal. Mi ego se sienta conmigo y sonríe, ya no es tan susceptible, parece que vamos entendiéndonos mejor. Yo quiero sentarme al raso y contemplar las estrellas, y quedarme dormida relajada al sol. Sigo venciendo batallas pequeñas, aunque a veces necesite llorar detrás de las trincheras. 


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