sábado, 26 de marzo de 2016

Lo siento.




Mi problema o actitud con la fama es como un tablero de ajedrez. Soy buena oradora, no tengo miedo escénico, y algún día me planteare recopilar todas las letras que tengo dormidas y publicar un libro. Esta son las casillas blancas del juego. Las negras son mi timidez, lo extraña a la par de orgullosa que me sentí cuando mi blog, este mismo, alcanzó una fama que jamás soñé.  Quería escribir, desahogar lo que sentía tecleando en un ordenador, pero llegó un momento en que dejé de ser MªAngeles, y me convertí en " El ángel de las mil violetas".  La primera era una chica que volvió a mantener conversaciones llenas de frases poco a poco después de una profunda depresión, y la segunda era una figura en blogger, con mas de 3.000 visitas al mes, a la que invitaban a eventos literarios por todos los países de habla hispana, a la que pedía colaboraciones en posts invitados, y la que saludaban algunos conocidos de otros bloggers diciendo.. " te leo, y me encanta como lo haces". Yo sonreía, me enorgullecía dentro de mi pequeño cascarón de fragilidad, pero me dio mucho miedo, porque deje de ser yo, y me convertir en ese ángel al que todos quería conocer, incluso afirmar que habían tenido un romance conmigo, simplemente por ser la blogger reconocida.Extraño, como aquel Enero en la playa, aquel alter ego que parecía  una ráfaga de esquizofrenia, del chico que me enamoré y en el cual me apoyé para salir de la oscuridad de mi matrimonio. Fui un juguete en sus manos, me rompió varias veces y no le importó.  Fue demasiado para la niña que habita dentro de mi, que sigue rodeada de muñecas, libros, y de calcetines mullidos de colores. La que en silencio esperaba que su padre algún 19 de Julio la llamara por teléfono para felicitarle su cumpleaños, o darle la sorpresa y recogerla del colegio al salir de clases alguna tarde. Nunca ocurrió.  La que no puede olvidar lo poco que le hace feliz y recordar una bonita infancia, porque lucha con volver a contar tres días sin llorar.  Lo siento, pero tuve que desconectar porque tanta fama, me asustó.  Canto, bailo y pinto entre otras aficiones, pero siempre intento que la prepotencia de la fama y la falta de humildad no me inunde los tobillos, pisando los adoquines blanquecinos de la vida tan dura que me tocó vivir. No me gusta llamar la atención ni para bien ni para mal, ni los gritos, ni el frío en invierno. Me acaban de diagnosticar Hipotiroidismo y es una de las causas de mis múltiples recaídas en depresión, y de que todo me afecte tanto. Es muy doloroso, no querer mirarte a los espejos, no querer cepillarte el cabello porque se desliza por tus hombros como las hojas de las árboles en otoño He comenzado un tratamiento para paliarlo. Lo siento, pero yo me llamo MªAngeles, tengo 38 años y me quedé con las ganas de formar una familia y un hogar con risas de niños que hubieran heredado mis ojos rasgados. Yo soy así. Pisando las blancas, y las negras. heladas todas.