domingo, 14 de mayo de 2017

Hoy no.





No, hoy no voy a llorar, ni voy a brindar, ni quiero recordar porque no puedo hacerlo sin que me duela. Solo puedo pasar un ligero pestañeo de mi memoria por encima de una caja de bombones derretidos, de un oso de peluche que me mira en silencio, sin entender nada. Y yo le devuelvo la mirada, suspiro y le digo telepáticamente que yo tampoco. Que cuando tocó, que me sostuviera a mi, me soltó de las manos. Que no queda otra, que intentar no pensar y seguir. No, no quiero llorar, aunque me ahogue a ratos y me diga que es por mi misma, pero que con el tiempo, lo entenderé. Ahora tengo que ser fuerte, volver a asumir que sólo me tengo a mi misma, y a seguir caminando.

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