miércoles, 26 de agosto de 2009

Dentro del huracán

Cuando abrí este blog hace ya casi tres años, tenía la intención de escribir y expresar lo que sentía. Lo que necesitaba contar y que mi timidez y mi situación no me permitían.

Ahora miro atrás y veo de todo, veo un diario personal con rachas malas y buenas, pero sobre todo del tipo m, y no es algo que pretendí.

Siempre he intentado mantenerme al pie del cañón, usando aquella frase que dice que es preferible que me tengan envidia a pena. Envidia por poderme levantar después del terremoto de mi matrimonio y de todos los seísmos posteriores que lo acompañaron. Nunca fui una chica de discotecas ni de hacer demasiado ruido. Estaba completamente convencida que si tenia que conocer el amor seria en una biblioteca rodeada de libros, o en una exposición de pintura, incluso”tengo una amiga distinta a las demás que quiero que conozcas”, antes que en una marcha hasta las ocho de la mañana, en esas que llegas a casa descalza con los tacones en la mano.

El ultimo acontecimiento ha sido un Tsunami. No es que me haya importado demasiado que mi chico se echara atrás en el ultimo momento y que no viviera en Sildavia. Ni me acuerdo apenas de el, porque ya no duele. Creo que el dolor fue causado por todo, me quede sin empleo, perdida, amigos que se desenmascaran, me falla mi pareja de la peor de las maneras, (es duro que te abandonen sin motivos con media casa embalada y a cinco días de viajar a Barcelona, no os podéis imaginar la vergüenza que sentí) sin saber si quedarme en esta ciudad o cambiarla por otra, aderezado todo está por nuevos problemas familiares, antiguas heridas que se abren y que te vuelven a hacer temblar.

Todas las entradas que se titularán recuerdos, han sido programadas, estoy haciendo un repaso por mi corazón. Gracias a todos por vuestro cariño, por todo vuestro ánimo y por haber aguantado mi mal humor y mi tristeza. Desde el punto de vista médico no ha sido una recaída y es algo que me enorgullece gratamente y que me recuerda que siendo quien soy, moriré con las botas puestas. Jamás llegue a pensar que podía llegar a ser tan fuerte, y lo mejor de todo es que todo va sucediendo por mi misma sin medicación desde hace un par de meses. Me prometí a mi misma que lo iba a superar y en esta estamos, aguantando el huracán que ya es solo un viento de levante.

4 comentarios:

yaves dijo...

así me gusta, que nada ni nadie pueda contigo, tú vales más que eso y tienes que tirar hacia delante

bessetes

JuanMa dijo...

Pues yo estaba seguro de que sí eras así de fuerte...
(Aunque tampoco era imprescindible comprobarlo, ¿verdad?).
Besos.

Treinta Abriles dijo...

Coincido mucho contigo. Especialmente, en lo que dices de conocer a alguien fuera de una discoteca y en un ambiente más pausado.

Nunca te arrepientas de hacer las cosas bien, aunque salgan mal. No puedes controlar todo lo que pasa, sólo una parte pequeñita, que es la que depende de ti. El resto, está fuera de tu mano.

No sólo no debes sentir vergüenza, debes sentirte orgullosa de haber apostado por alguien, de haber dado un paso tan importante, de haber seguido adelante.

¿Qué salió mal? Eso nunca lo sabremos. Puede que lo que pasó, fuese la mejor de las opciones.

¡Buf! demasiados cambios en tu vida. Cualquiera habría perdido los papeles ya.

Adolfo Payés dijo...

Eres fuerte de so no hay duda.. Bravo.

Saludos fraternos
Un abrazo