martes, 18 de agosto de 2009

El efecto bicicleta

Nueve años hace ya que empecé a pedalear sin poder mirar atrás. Nueve años casi diez del efecto bicicleta, de subirte, empezar a pedalear y tragarte bofetadas del viento de la vida sin poder parar.

Me ha cambiado la vida en menos de una semana. Un nuevo giro de 180 grados. Creo que ha sido demasiado mareo y que no lo he llevado todo lo mejor que hubiera querido. Necesito adaptarme de nuevo y descansar.

No sé si mi nuevo destino será el definitivo, solo sé que me muevo por intuición y ahora manda mi corazón de gaditana.

Me cuesta mucho trabajo prestar atención a lo que se me dice, y si me cambian un mínimo plan, pues me quedo en blanco. Demasiados cambios en muy poco tiempo es lo que tiene, que te quedas en shock.

Mejor o peor, he intentado dar lo mejor de mi a todos los que tengo cerca. Esta ciudad marcará una etapa en mi vida, con mas cosas malas que buenas, pero una etapa al fin y al cabo. Mis pisos compartidos, mis compañeros de los que guardo buenos amigos,. Mis amores, dos y enormes de los que guardo risas, besos y mucha complicidad. (Uno de ellos hasta la fecha, el hombre al que mas amé en la vida y al otro creo que aprobaste las oposiciones, no sabes lo orgullosa que estoy de ti, seguro que tienes que estar guapísimo con el uniforme de oficial) mi compañera del trabajo, su hija Julia, los dos amores esenciales que siendo hermanos han sido parte de mi familia, de la que escogí para aprender y seguir creciendo.

La plaza alta y las ranas que me dieron la bienvenida hace tres años ya. Como aquellas que croaban ese verano rodeadas de nenúfares en Guadiaro.

Esta ciudad seguirá amaneciendo cada día, seguirán sus gaviotas surcando su cielo gris y luchando por que se la valore como se merece tras mi partida, y hasta es posible que mi recuerdo te cruce a veces con nostalgia.

Todo seguirá igual cuando yo abandone en breve definitivamente esta ciudad. Como si yo jamás la hubiera pisado, aunque viví un incendio y un huracán, (todavía recuerdo con respeto el sonido de los cristales romperse esa mañana,los balcones, árboles arrancados y las pequeñas luces de la foto sean los focos del incendio vistos desde mi piso el año pasado) Aunque yo me lleve un trozo de todo lo que viví entre vosotros.

Me quedaré solamente con los buenos recuerdos, pero el efecto bicicleta sigue y sigo buscando mi lugar en el mundo. Mi etapa aquí, concluyó. Me marcho como vine justo tres años después, en silencio...

5 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

El efecto bicivleta..

Me encnanto tu escrito..

Saludos fraternos
Un abrazo

Treinta Abriles dijo...

El efecto bicicleta se produce porque sigues viva, porque no te conformas, porque sigues buscando, porque luchas... y eso tiene recompensa tarde o temprano.

Nunca lo olvides.

LlunA dijo...

Hacia tiempo que no pasaba por aquí y veo que tu vida ha cambiado muchisimo.
pero se nota o se siente una gran sonrisa en tus palabras. estás como en calma...
A por todas, a vivir la vida!!
besotes

mil violetas dijo...

Lluna,
Gracias por regresar lo primero.

Demasiados cambios diria yo, sobre todo porque son los que pasan por el mismo punto de partida y solo consiguen marearte. Es como estar amarrada en un carrusel.

Calmada o no, no lo se.. he cambiado mucho a mejor y es lo que importa.

Muchs besos.

Charal dijo...

Mientras sigas en movimiento todo estará bien, como diría Alejando Sanz, detenerse no es igual que parar =)

Te robo el sabor de la nostalgia en los labios resecos y te deseo la mejor de las suertes...

Besos!