martes, 23 de marzo de 2010

Efectos de una tajada de vermut

Le mandas sms cochinos al niño que te gusta, esperando que esté en la cama desnudo y preparadísimo para contestarte a tono aunque sean las cuatro y pico de la tarde. Te pones a reir y a cantar con tu amiga todo lo mal que puedes diciendo que vas a ganar eurovisión. Te alegras en demasía de que a esas horas no hay ya nadie en el local exceptuando los dos camareros desesperados por que dejemos de beber y por que nos vayamos a dormir la mona. Todos han comido en condiciones, y todas no están tan sumamente locas como nosotras dos y esperan a la noche de ese sábado para coger una tajá. Dejas de contar las calorías que tienen los cuatro vasos de vermut que te has metido entre pecho y espalda y las tapas de chorizo porque un día es un día. Eso, que también eran dos cervezas!! Tienes cuidado de no caerte por las escaleras del bar e ir divina de la muerte cual pasarela cibeles a hacer pis, y es cuando te das cuenta, de que a lo mejor vas un poco mareadilla, y empieza la odisea del baño sucio con un interruptor lejano de una luz que se apaga, cuando estas en la mitad del trasvase. Te acuerdas de los chistes mas absurdos y son los que casualmente mas gracia te hacen. Te das cuenta de que el vermut de grifo está bueniiiiisimo en un bar de Leganés y que si no vomitáis en la esquina las dos tapas y se reservan el derecho de admisión vais a volver de nuevo!!

5 comentarios:

Casteee dijo...

Merece la pena vivir momentos como esos, aunque joda la resaca del día siguiente :P

Besos

Javier dijo...

los momentos asi no tienen precio... a veces, claro!

YeYe dijo...

Jajajajaajajajaj ende luegoooooo como eres!!! jajajajajaja

YeYe dijo...

Jajajajaajajajaj ende luegoooooo como eres!!! jajajajajaja

AdR dijo...

Y lo peor es que para todo esto que dices... no hay remedio :D

Besos