viernes, 16 de abril de 2010

Pegadito

Este preciso anochecer se ha visto regado por sorprendentes gotas de lluvia. Tembloroso y expectante después del castigo aguado del invierno, pero deseoso al mismo tiempo de la sequía estival que sonríe a la arena de la playa cuando acaricia todos los sentidos si te dejas abrazar por ella. Aquí sentada delante del portátil, mientras Morfeo intenta que me recueste en sus rodillas respirándome en la nuca, me viene a la memoria el sonido de las ruedas de los coches cuando circulan por los adoquines mojados de la alameda Apodaca, en un instante cierro los ojos y empiezo a volar… Y vuelvo a sentir la melancolía de la tierra mojada del campo, el olor de tu pecho cuando te beso, en aquel amanecer irrepetible en el que el frío me mantuvo despierta hasta que me abrazaste con tanta fuerza, que afirmo con certeza, que el sol sonrió.

6 comentarios:

Miguelo dijo...

que melancolica estas. aysss una entrada muy tierna.

besosss

Javier dijo...

awww!

ale sostiene(cuando puede) dijo...

Hay un término portugés que encierra como ninguno la añoranza a un lugar, junto con lo que sentíamos en ese lugar.Saudade.
Y si a él lo habitaste..y si hizo salir el sol sonriente, es por que era tu lugar.
Dicen que la saudade va y viene.

Digo que te dejo un beso.Bonito escrito.

Gubia dijo...

Los dias de lluvia siempre nos despiertan el punto de melancolia y los recuerdos. Que bonito es volver a vivir esos momentos, aunque sea a traves del recuerdo.Un abrazo.

Anónimo dijo...

Ves como abril no es tan malo...

TreintaAbriles

Anónimo dijo...

Ves como abril no es tan malo...

TreintaAbriles