sábado, 24 de julio de 2010

mayodosmilnueve.

Tu serás padre por un error de cálculo en la ingesta de cerveza y seguirás enladrillado de libros, más culto quizás, pero menos valiente que yo.

Yo pariré y criaré hijos orgullosa, que no tendrán ni tus ojos ni tu nombre, y mis pestañas no estarán menos secas que las tuyas. Ni mi conciencia tan insomne.

Beberé agua mineral con litio a pequeños sorbos y tu seguirás tragando silencios sin saliva, mientras te lamentarás por haber sido tan cobarde, y las paredes de tu casa tendrán grabados a sangre, los surcos de tu cráneo.

No me vestiré de blanco a tu lado por que no quisiste. Así de simple. Así de acertado.

Y pasarán los años como milenios...

Algunos guisos me saldrán salados y las tortillas de patatas hasta desmontadas, pero me guardaré de decir que la cebolla me hace llorar en la cocina.

Y todo seguirá igual tras mi partida, el sol alumbrará las estaciones venideras, y las navidades se pisaran unas a otras saliendo de la boca del metro de la vida.

Viviré lejos, muy lejos, donde me despierten unos labios que no sean los tuyos ni tu mirada cuando me observabas dormida. Nunca será lo mismo sin ti. Y no sabes cuanto me alegro.

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