lunes, 10 de noviembre de 2014

Deflagración

Mina me acompaña susurrándome palabras con acento romano, mientras ojeo sin prestar demasiada atención todo lo que me rodea. No quiero pensar, me he sentado a esperar que escampen los malos días, mientras tengo pequeños momentos de inflexión en los que voy ganando puntos al desamor. Ya no te echo de menos, y puedo reconocer que a veces estando contigo, incluso te eché de mas.  Ahora siento un sabor amargo rozándome a veces los labios, pero de nuevo vuelvo a dejar mi mente tonta en apatía, y totalmente drogada de la realidad que le duele. Veo caras que no me dicen nada, personas inertes que no me mueven por dentro, situaciones rutinarias, lo mismo de todo. Mis " no" ya suenan a fuego, son tajantes y despiadados por falta de ganas de seguir haciendo el imbécil, ésto si que no me apetece. Aunque suene borde, mi negativa, es de piedra caliente. Tu despedida tan extraña ha sido una enorme deflagración que me ha achicharrado las pestañas y los sueños, pero ya solo queda un leve olor a chamuscado en el ambiente cuando el aire me viene de cara. Parole, parole, parole....que se llevó el viento, mientras aprovecho para intentar buscar un sentido coherente a mis despertares, un lugar en mi vida y en la existencia de todo lo que me rodea, incluso un cambio de ciudad, de vientos del norte desconocidos para mi. Lo que sea para tapar este agujero enorme, mientras consigo mirar abajo, son vértigo, y sin precipitarme al vacío. Palabras, palabras, palabras....


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