sábado, 11 de abril de 2015

Purpurina

Nunca pensé que una de mis aficiones mas conservadas desde que era pequeña, pudiera llenarme de ansiedad. Tengo que hacer un resumen de mis últimos años por prescripción médica y nada es igual que cuando soñaba entre lápices de colores. Recuerdo mis cuentos fabricados a mano, y cosidos por hebras de lanas de colores, en los que dibujaba unas princesas feísimas, pero siempre con una sonrisa inmensa. Siempre buscaba un final feliz en los cuentos que anidaban mis pequeños sueños de escritora. Ahora mis sueños han evolucionado mucho mas, ya no ansío vivir en un gran castillo de piedra, ahora sueño con un mullido sofá, una gran pantalla de televisión y una estantería larga para todos mis libros con mis plantas, alguna mascota cariñosa y mucha luz natural. Ah, un buen colchón y un armario colosal en el que meter toda mi ropa. Con este gran puñado de cosas ( se que pido mucho) sería feliz. Ya no quiero llevar una falda de tul que me llegue a los pies, ni unos zapatos de tacón que desprenda purpurina brillante, ahora quiero calcetines largos con olor a suavizante azul para lavar. 




Y lo mejor de todo, es que no he nombrado al príncipe azul, en todo mi pequeño relato onírico. Está claro que ya no creo en ellos, que me he decepcionado y desilusionado tanto, que he dejado de confiar y que sinceramente, mi armario enorme, va a ser solo mio y sin espacio para compartirlo.
Así es la vida, algunos tienen miedo a comprometerse, a ser dañados, se asustan y no se sienten preparados. Yo sólo quiero, no tener que dejar la ropa por todas partes, por falta de espacio.

Quien me lo iba a decir a mi, que iba a dejar de sentirme aquella mitad...



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