viernes, 24 de julio de 2015

Hasta siempre Rafa


Ya no estás. No respiras, ni caminas, ni me preocupa en la lejanía que estés bien, y que sobretodo que no sufrieras al no encontrar la manera de afrontar y aceptar tu vida. Yo lo acepto. Jamás volveré a verte, ni jamás volverás a guiñarme un ojo mientras me florece una sonrisa. Ha sido triste ver día a día como te negabas a seguir viviendo hasta que al final conseguiste la manera de arrancarte la pila del reloj de tu existencia. Mi cabeza determinó que no te dejabas ayudar y que tenía que alejarme por mi propio bien, pero mi corazón ha llorado tu partida durante varios días. Tu ya eres cenizas, y yo estoy resquebrajada porque el hombre del que aún estaba enamorada se ha marchado para no volver. Donde quiera que estés, espero que encuentres la paz que tanto anhelabas. Ojalá hubieras luchado tanto por vivir, como por abandonarte a la oscuridad y fallecer. Hasta siempre Rafa. 


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