domingo, 28 de mayo de 2017

Maché




Los duelos por mal de amores, acompañados de estrés emocional demasiado tiempo, te dejan las defensas en el sótano de una película de terror, sin bombilla oscilante.

Ahora mismo no sé si me duele mas tu ausencia o el oído izquierdo, quizás mi cuerpo se ha fraccionado como en un cuadro de Picasso, arrastrado por el derrumbe de la torre de madera Jenga de mis ilusiones y sueños a punto de cumplirse. 

 Mi alma, es un pulpo con puntos de sutura dolorosos en los tentáculos, intentado jugar al twister, guardando en silencio su daltonismo para evitar burlas otra vez en el patio del colegio. 

Necesito sol, paracetamol, y rezar a algún santo para que los días de viento  se vuelvan albóndigas suecas para mi, sin diccionario,sin mirarnos como rivales, porque estoy a dieta.

Garganta y oídos inflamados. Destemplanza, sudores fríos en la madrugada, y me duelen los tres. Murphy, lo nuestro es imposible, no me gustan las leyes ni los juzgados en una relación.

Yogures desnatados congelados, mis auriculares, el disco nuevo de Lori Meyers, bañarme en el mar, andar descalza... Me han traído flores de papel maché y una palmera esperando a que me recupere. Nos hemos reído todos, con el chiste de la planta para la plantá. Mi humor está en Barbecho porque no puedo dormir apenas, y la siguiente palmera va a ser de chocolate. Con foto incluida de dientes marrones. Sonriendo.

Ya te diré yo, donde la planto. 

No te enamores jamas de una escritora con letras enredadas en los tobillos y en los dedos, adicta al olor de las páginas de un libro, que hasta con fiebre necesita escribir porque sabe que hacerlo, le da la vida. 

Escritora por devoción, Escribiente de profesión.

Febril entre musas del olvido, pero diosas inspiradoras al fin y al cabo que revolotean y juegan risueñas al escondite, en el laberinto de los surcos de mi cerebro. 









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